martes, 27 de marzo de 2012

001

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Jack se encontraba sentado frente al fuego de su chimenea, mas por observar el hipnotizante crepitar de las llamas que para calentarse, siempre había sido así. Llevaba semanas sin salir de su mansión, nadie había acudido a por sus servicios, ni haba pasado nada extraño. Jack ya lo sabía, pero en momentos como este se daba cuenta de lo vacía que era su vida, todo dependía de una sola cosa… el 11.

Y no pudo hacer otra cosa que quedarse sentado mientras veía pasar el tiempo a su alrededor, esperando que algo pasara . Pero el tiempo se iba y nada ocurría. A veces se preguntaba porque basar la vida en algo tan complejo y cambiante como era aquel numero. Pero la respuesta le llegaba sola. Era lo único que le llenaba. Su inspiración y maldición, a partes iguales.

Las horas pasaron y nada cambio, en ese momento un pensamiento paso por su cabeza, “¿qué pasaría si ya no volviese a ocurrir nada más?”

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El mero hecho de que eso pudiera ocurrir le hizo estremecerse, entonces se dio cuenta que a pesar de los años, aun podía sentir el miedo.