lunes, 19 de septiembre de 2011

11

Ya es hora de que publique algo aquí, y aunque tengo que hablar con ciertas personas, que me obligaron aconsejaron abrirme esto, y no han vuelto a publicar nada ellos mismos…

Hoy quiero hablaros de un personaje que ha llegado a coger más valor para mi del que yo mismo pensaba, y ya que su imagen aparece en el propio fondo del blog viene siendo hora.

Su nombre es Jack (el más avispado se dará cuenta de que no me ocupe mucho en pensar el nombre) curiosamente es un nombre que me gusta y pienso que le pega bastante al personaje. Este personaje nació… el año pasado, quizás en verano, quizás antes, no estoy muy seguro, y nació siendo el protagonista de una historia que empecé a escribir 11.

Para la gente que me conozca puede que ya sepa mi afición por este número y a algunos ya comente que estaba “escribiendo” algo referido a ello, pero realmente quitando a algunas personas, nunca llegue a presentarlo como es debido, pues bien. 11 nace un tanto de mi afición por el propio numero como por el misterio que representa, ¿es entonces Jack una representación de mi mismo?, es cierto que Jack tiene ciertas similitudes, pero no lo veo así, tanto física como personalmente diferimos en muchos aspectos.

Ahora bien, ¿quién es Jack?… antes que nada, Jack es una persona normal y corriente, en su día un chico cualquiera al que le gusta salir por ahí; el cine, estar con sus amistades, quizás algo reservado pero sabia en quien confiar, desde siempre ha sido aficionado a los puzles y rompecabezas. Todo iba bien hasta que a sus 18 años de edad sufre una trágica llamada, sus padres habían fallecido, en ese momento todo el mundo de Jack cambia desde el mismo momento del funeral.

La cosa no mejora cuando Jack descubre algo, la muerte de sus padres ha tenido ciertas coincidencias relacionadas con el numero 11. Al principio decide ignorarlo suponiendo que es el propio trauma quien le hace pensar tonterías, pero sin darse cuenta comienza a encontrar más similitudes como estas en otros casos, esto lleva a Jack a tomar una decisión: él no pararía hasta desvelar el misterio detrás de este número.

Así pues, acaba convirtiéndose en una especie de Detective Privado con el único propósito de poder estar cerca de los casos, pero en los 2 años que le cuesta organizarse y darse a conocer ha dejado de ser el mismo; ya no era el chico normal que había sido siempre, ahora solo tenía una obsesión, el 11, había dejado a cualquier conocido atrás y ni siquiera le importaba, solo se preocupaba por su aspecto porque si este no fuera optimo, la gente no le tomaría en serio y no le contrariara y no duda en usar cualquier medio a su alcance con tal de descubrir algo más relacionado con el numero.

Áspero y mucho más reservado, en estos dos años Jack ha visto de todo, comenzó con casos menores pero en poco tiempo dado su potencial, estaba investigando crímenes, asesinatos, violaciones, el sabe que ya pocas cosas pueden llegar a sorprenderle, ni los cuerpos mutilados logran asombrarlo, receptivo, calculador y muy observador, puede capturar los detalles de una habitación o una persona en poco tiempo, él lo sabe y no duda en hacerlo notar para que las personas estúpidas (todo el mundo para Jack) sepan bien cuál es su lugar frente a él.

En resumen, ese es Jack, aunque quizás no todo lo que se mantiene en la sombra es oscuro… ¿o sí?, eso os lo dejo decidir a ustedes.

Finalmente solo decir un par de cosas más, la primera es agradecer a cierta persona que me “ayudara” sin saberlo en su momento, a retomar la historia de 11, y que luego de describírselo, también me ayudara a darle una imagen física, así pues Karen, gracias, tanto por dibujarlo como porque si no fuera por nuestras interminables historias por msn, no tendría tan clara y definida la personalidad de Jack.

Por último os dejo un trozo de una historia que escribí hace unas semanas, no tiene nada que ver con la historia original de 11, es como “uno de los casos”, no es mucho, a ver si lo sigo y lo publico aquí.

(Aviso que la historia está escrita rápido en un momento de inspiración)La noche aun estaba fulgurante en el cielo cuando de repente el sueño de Jack fue interrumpido por un sonido.

La noche aun estaba fulgurante en el cielo cuando de repente el sueño de Jack fue interrumpido por un sonido.

-POM POM POM… POM POM POM….

Jack abrió los ojos, se había vuelto a quedar dormido en su despacho, sentado en la butaca que se encontraba frente a la chimenea, donde crepitaban los últimos resquicios de lo que había sido un flamante fuego, quedándose quieto unos segundos, el sonido de alguien que llamaba a la puerta acabó por devolverle a la realidad, lentamente se levanto, al hacerlo dejo caer varias notas que tenia sobre el, luego agarro la chaqueta que se encontraba tirada de cualquier manera sobre el escritorio y se la puso, se dirigió con desgana hacia la puerta, colocándose bien la ropa, sabía que su aspecto en este momento no era el mejor del mundo, pero no le importaba, al diablo, ¿Quién era el que se presentaba de madrugada en la casa de alguien?.

Jack abrió la puerta principal, y hay vendría su primera sorpresa, cuando literalmente se vino sobre el la razón de su despertar, o mejor dicho, las razones, un par de niños, seguramente bastante jóvenes de una edad aproximada de 10 a 14 años se le echaron encima mientras el intentaba distinguir quienes eran bajo la oscuridad de la luz de la luna que se colaba por la puerta abierta, y el mar de lloros y sollozos que podía escuchar.

-…- Jack dio un paso atrás, haciendo que ambos jóvenes quedaran lejos de el, estos al no tener su apoyo se dejaron caer al suelo de rodillas abrazándose mutuamente, ahora podía verlos bien, un chico y una chica, ambos de un color de pelo rubio intenso, que incluso brillaba bajo la luna, por sus rasgos se podía adivinar que eran hermanos, quizás incluso gemelos – No doy cobijo a vagabundos o perdidos – Dijo Jack mirando fríamente a los dos niños que aun lloraban, el chico hizo el que parecía el esfuerzo mas grande de su vida, cuando dejo de llorar y aun abrazando a su hermana levanto la cabeza hacia Jack, la pena que estos transmitían no podían ser conciliadas con palabras, quizás solo para una persona que ha visto esa misma mirada en sí mismo cuando se miraba en un espejo, pero la lastima había quedado muy atrás…

- No… No queremos cobijo… no… nosotros… necesitamos ayuda…le… necesitamos… - Dijo el joven mirando desconsolado a Jack, lo intentaba con fuerza pero no podía evitar que algunas lagrimas siguieran recorriendo su rostro.

-No soy ningún samaritano niño, te has equivocado de lugar y de persona – Respondió Jack haciendo caso omiso de los llantos de su hermana que se incrementaban al escuchar sus respuestas. – largaos de aquí… – ¡¡NO ES USTED MAS QUE UN FARSANTE!! – Jack se quedo en silencio ante el grito de la hermana, había dejado de abrazar a su hermano para mirarle fijamente a él, con una mirada de odio, una mirada de odio y miedo, una mirada desesperación, de alguien que ya no tiene nada que perder y no le importa lo que le ocurra o lo que pueda pasarle, ¿Qué hacia una mirada así en los ojos de un niño?

-USTED ES UN FARSANTE, DEBERIA AYUDARNOS LA GENTE DICE QUE USTED AYUD…- la chica se calló de repente, con los ojos muy abiertos y la mejilla dolorida ante la torta que Jack le había propinado a esta. – Tenéis la osadía de venir hasta mi propia casa, no voy a consentir que no se me trate con respeto, si sois tan adultos como para pensar que podéis tratar conmigo dejad de lloriquear de una vez, no voy a escucharos por pena ni por lastima, si eso es todo lo que tenéis que decir, la puerta está detrás vuestra – Dicho esto Jack se giro y comenzó a andar de vuelta a su despacho.

- … - El joven que se había quedado callado ante el impacto de que alguien atacara a su hermana apretó los puños y los dientes, miro un momento a su hermana quien sollozaba sentada en el suelo con la mano puesta en la cara y luego giro su atención hacia Jack quien se alejaba de ellos, el joven se guardo las lagrimas para si y se puso en pie, no, no iba a dejar que esto terminara así – ¡Se…Señor! – dijo intentando que el miedo, la pena y el dolor no se háyase en su voz – ¡Te…Tenemos que hablar con usted!, tenemos… tenemos un caso… - El ya no podía hacer nada mas, esas últimas frases le habían traído de vuelta a la mente el motivo por el cual estaba allí junto a su hermana, lucho para contener las lagrimas.

Jack se paro en medio del camino y se dio la vuelta observándolo, mirando su cara, sabía que el esfuerzo que estaba haciendo por guardar todos los sentimientos que tenía en su interior y parecer alguien capaz de merecer su atención le afectarían para siempre, le estaba obligando a tener que aceptar un suceso seguramente traumático para él en poco tiempo, pero no le importo, la vida era dura y cuanto antes lo aceptaran, antes se darían cuenta de la estupidez de las cosas – Seguidme – Dijo Jack mientras los seguía mirando serios, antes de girarse y seguir andando hacia su despacho, les iba a dar una oportunidad de saber que tenían esos chicos para él.

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